El Amor de Una Madre

djimenez on Feb 10th 2009

El Amor de Una Madre

Se dice que el amor de una madre no se puede medir.   En la historia de la siesta del martes, esto no es nada diferente.   Solo una madre, no negaria a su hijo aunque fuese un ladron.  No negarle a su hijo fue lo que hizo esta mujer, al saber que su unico hijo habia sido matado al tratar de robar una casa.  La madre del ladron  tuvo la fuerza, el orgullo y sobretodo el amor a su hijo al no negarlo.  

            La fuerza que se necesita para aceptar que un hijo a sido matado, es mucha.  Siempre es duro cuando se pierde a un ser querido.   Especialmente a un hijo,  una madre o padre, o una hermana o hermano. Se necesita aun mas si ha sido matado,  una muerte que no tenia que ser.  Todavia no era tiempo, fue una perdida causada por una otra persona. la victima por tratar de robar perdio su vida.  Solo me puedo imaginar lo que le paso por la cabeza a esta probre madre.  No solamente a perdido a su hijo, pero tambien dejo un mal sabor con los que lo conocian.  Me imagino que para ella, eso de el siendo un ladron era lo de menos.  Ella amaba a su hijo y eso era lo unico importante, no sabia pena.

Asi como tuvo las fuerzas para aceptar la realidad, esta madre tuvo el orgullo al que la victima fuese su hijo.  Para ella me imagino que le daba igual.  Fuera su hijo un buen hombre o fuera un ladron.   Al igual que cualquier otra madre, un amor que le tiene una madre hacia su hijo es incomparable.  Habia una vesz, cuando ellos compartian todo.  Cuando ese bebe estaba todavia en el vientre de su madre, Cuando crecia mes a mes robandole a la madre todo lo que ella consumia, pero a ella no le importaba.  Ella lo norturo y lo crecio como supo mejor hacerlo.   Al amar a su hijo ella no sabe ladron.  El orgullo que ella tenia de el, era igual.  Claro que sintio dolor al saber la circumstancias, pero no se acercaba a lo que ella ya sentia.  Al saber que su hijo fue matado por tratar de robar, no la paro a querer verlo.  Ella siguio insistiendo que queria ver a su hijo.  Ella amaba a su hijo como nunca.

            El amor de la madre a su hijo en final no tiene limites.  En verdad es unico el amor que comparten una madre e hijo.  Cuando al final la madre pide las llaves al sacerdote lo hace de manera firme y exigiente.  No le importo que fuese hora de siesta para el sacerdote y mucha gente es mas.  Ella llego a la casa del sacerdote donde la recibio una mujer con anteojos.  Ahi le pregunto que se le ofrecia, a la madre y exigio ver al sacerdote, dando una impression de madura y fria.

           

            -Que se le ofrece? – pregunto.           

            -Las llaves del cemeterio, dijo la mujer

            -Con este calor, dijo el sacerdote –Han podido esperar a que bajara el sol.

            -Que tumba van a visitar?- pregunto.

            -La de Carlos Centeno, dijo la mujer.

            El padre siguio sin entender.

-Es el ladron que mataron aqui la semana pasada, dijo la mujer en mismo tono.  –yo soy su madre.

 

El sacerdote no se da cuenta fijamente, quien es esta mujer asta que ella anuncia que es la madre del ladron asesinado.  En esas pocas oraciones, se puede casi eschucar el tono de exigiencia de la madre al querer ver la tumba de su hijo.  El amor de ella asi el no era como otro. 

A veces no se sabe como tratar algunas situaciones, pero para una mujer, el instinto maternal es uno unico y la ayuda a reaccionar.  Una madre solamente sabe cuidar a sus hijos de cualquier la situacion en la que esten.  Ella tiene las fuezas para enfrentar lo que sea, ella no sabe negar a su hijo, y ella siempre esta ahi para darle el amor y la nurtura que necesitan.  Una madre no es igualable a nada, no se puede comprar, ni se puede vender.  Ella no pierde la fe en sus hijos y siempre sabe que hacer.  La madre de la Siesta del Martes, tuvo las fuerzas, el orgullo hacia su hijo, y tambien tuvo el amor.

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